¿Tienes cargas familiares?

Me pregunto a cuantos hombres les habrán hecho esta pregunta. Y si se la han hecho, cuantos habrán contestado que sí…

A la mayoría de mujeres en edad fértil, y en búsqueda de empleo, sí.

Analicemos su significado:

Carga.

  1. Acción de cargar.
  2. Conjunto de cosas que se transportan juntas, especialmente géneros y mercancías.
  3. Peso sostenido por una estructura.
  4. Obligación, situación penosa, esfuerzo, sufrimiento, etc., que recae sobre una persona, especialmente cuando se siente como excesivo.

Familiar (entre otras s/RAE)

  1. adj. Perteneciente o relativo a la familia.
  2. adj. Conocido previamente.
  3. adj. Dicho del trato: Llano y sin ceremonia.
  4. adj. Dicho de una palabra, de una frase, del lenguaje, del estilo, etc.: Natural, sencillo y propio de la conversación normal y corriente.
  5. adj. Dicho del envase de un producto comercial: Que tiene un tamaño superior al normal y resulta, generalmente, más económico.
  6.  adj. Dicho de un rasgo normal o patológico: Que se repite dentro de una familia.
  7. m. y f. Pariente o deudo de una persona.
  8. m. Sirviente de la comunidad de un colegio.
  9. m. Demonio que se suponía tenía trato con una persona a la que acompañaba y servía.
  10. m. desus. Criado doméstico.

¿O no hacía falta analizar el significado de la pregunta?. Y todos sabemos que este “eufemismo” se refiere a si la mujer tiene hijos.

carga familiar.jpgEs una pregunta temida. Y lo peor, real y muy probable que las mujeres que buscan empleo, deban enfrentarse a ella.

Qué y cómo contestar a esta pregunta personal y que no tiene nada que ver con las capacidades y competencias de la mujer en el trabajo, es una preocupación que, en las sesiones de outplacement o desarrollo profesional me preguntan todas las mujeres. ¿Qué contesto?

Es una realidad. A lo largo de mi carrera profesional, he vivido en primera persona y he conocido la discriminación por ser mujer en edad fértil.

Caso 1. Finalista en proceso de selección.

Mujer en fase última de proceso de selección para un puesto directivo en una multinacional. Una hora antes de la entrevista final con el Consejo de Administración, esta mujer recibe la llamada del consultor: “Están encantados con tu candidatura, creen que eres el candidato idóneo para este posición. Creo que hoy mismo, te harán una propuesta formal. Pero, antes, quería preguntarte si tienes cargas familiares”. Silencio. Tensión. La mujer duda qué decir. Está embarazada de un mes. Es su primer embarazo. ¿Miente o dice la verdad?

“Estoy en el primer mes de embarazo, pero esto no supondrá una carga. Mi pareja no trabaja y hemos decidido que se hará cargo del niño. Mi carrera profesional es prioritaria y este proyecto me interesa muchísimo”.

Silencio. Consultor: “La verdad es que me sorprende, deberías haberlo contado antes. Debo hablar con la empresa.”

Sentimiento de culpa, impotencia y rabia.

Diez minutos más tarde, llamada del consultor: “La empresa ha decidido no continuar con tu candidatura. Se ha cancelado, pues, la entrevista.”

Caso 2. La sinceridad con consecuencias.

Entrevista con candidata. Sin que el técnico de selección pregunte acerca de su vida personal, la candidata se siente en la obligación de “confesar”: “Quiero quedarme embarazada. Lo comento porque quiero que lo sepa.”

Respuesta del técnico: “No es un hecho relevante para el puesto, se trata de un aspecto personal. De todas formas, lo transmitiré.”

El técnico se equivocaba.

El director del área (hombre), y uno de los mandos intermedios, mujer en edad fértil, se niegan a su contratación, el otro mando intermedio, mujer, no da crédito a esta discriminación, y defiende su contratación.

Se suscita un debate interno, se trata del mejor candidato. El director de RRHH tiene dudas, el técnico no puede creer lo que está pasando, él que le había asegurado a la candidata que ese hecho no importaría en la decisión final.

Caso 3. Aún no, me despedirían.

“Hasta que no me hagan indefinida, no puedo quedarme embarazada. Me despedirían. Llevo tres años trabajando aquí, con contratos temporales, sé que están satisfechos con mi trabajo. Pero si me quedara embarazada, seguro que no me renovarían.”

Caso 4. El enemigo en casa.

Directivo, ya tiene clara la nueva contratación para el puesto de técnico en su departamento. Está satisfecho con la selección, posee tanto la formación, experiencia y competencias que necesita su departamento y la empresa.

Durante el Comité de Dirección, comunica su decisión y las razones de su elección. Una compañera, mujer con reducción de jornada por cuidado de sus tres hijos, pregunta: “Tiene 32 años, le has preguntado si tiene pareja y quiere tener hijos. Sería un problema que se quede embaraza, ya tenemos muchas en esa situación”.

Caso 5. Año sabático.

Candidata embarazada. ¿Crees que alguna empresa me contrataría estando embarazada?

 

Celebrar el Día Internacional de la mujer, por supuesto. No faltan razones.

Cien mil mujeres perdieron su empleo en tres años de crisis. Levante 07.03.17

Forges

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